SI, a la EDUCACION.
Por delante de todo, porque sin ella no hay FUTURO.
Somos muchos los que nos sentimos orgullosos de los colegios donde hemos estudiado. Los de nuestra generación hemos tenido la suerte de poder contar con una educación pública y de calidad que ha sido, junto con nuestras familias, el pilar de nuestras vidas y de nuestra escala de valores.
Fui alumna de la guardería municipal, estudié la E.G.B. completa en el C.P. Diego Martínez Rico e hice la E.S.O. y el Bachiller tecnológico en el I.E.S. Ceutí-Lorquí que, justo cuando salí, cambió de nombre al actual Felipe de Borbón. Sin duda, pasar por todos ellos ha sido un orgullo y un privilegio que una, como madre, aspira a poder dar al menos en la misma medida a mis hijos.
Recuerdo mi infancia y adolescencia en estos centros feliz, recuerdo la implicación de los profesores, la de los padres, los reconocimientos que recibimos en concursos regionales y la evolución de los mismos cada vez a mejor en cuanto a calidad, en rendimiento, en infraestructura...
Nadie se planteaba recortes en ese asunto, conseguir una Educación Pública de calidad era una máxima intocable y su trayectoria debia ser ascendente siempre porque de ella tenía que salir esa generación de españoles,a la cual me siento orgullosa de pertenecer, que se preveía sería la más preparada de nuestra historia y que competiría con el resto de países europeos.
En la última década, los cambios continuos de planes de estudio, los recortes de presuesto, la falta de alianzas estatales para darle la importancia que tiene este asunto y hacerlo un asunto de Estado ha derivado en un empobrecimiento de la educación que está dando lugar a que España esté a la cola de Europa en muchos aspectos.
Cuando llegó el momento de escolarizar a mis hijos, no fue el C.E.I.P. Suceso Aledo mi primera opción pues no pude evitar el ataque de nostalgia e intenté matricularlos en el mismo centro que yo estudié. Quería darles a ellos la misma posibilidad de crecimiento personal desde un cole humilde como tuve yo. Sin embargo, por circunstancias, no pudo ser y acepté este colegio que he tenido la oportunidad de comprobar durante todo este año como con tan sólo 6 años de vida ha crecido exponencialmente y goza de unos estándares de calidad y de servicio estupendos.
Sorpresivamente y fuera de toda quiniela, esta semana el colegio recibía la noticia de que se le suprimía una de las dos líneas que tiene para infantil de 3 años el próximo curso escolar.
La situación de rabia e impotencia ante la noticia fue tremenda, para el cole, para el AMPA al cual pertenezco como vocal de la clase de uno de mis hijos, y para mi a título personal como madre y como político.
Desde que decidí afiliarme a Ciudadanos nunca usé la política para beneficio personal y evito a toda costa aludir a mi trayectoria profesional o mis participaciones en otros entes asociativos tanto en plenos, como en comisiones, como en cualquier reunión de indole política. Me siento una representante del pueblo y como tal, intento actuar sobre lo que considero que es bueno para la mayoría. Sin embargo, una no puede dejar de pensar que más podría haber hecho porque esto no sucediera.
Una de las principales actuaciones del partido del que formo parte (C,s) nada más aterrizar en el Ayuntamiento fue la de crear una Comisión Permanente de Educación que, ajena a cualquier gobierno vigente, sirviera para poner en común las necesidades de toda la comunidad educativa del municipio. En ella, se han tratado diversos temas en las 3 reuniones celebradas hasta la fecha en las que, adelantándonos a lo que se avecinaba, se decidió por unanimidad de todos los presentes llevar a cabo medidas que evitaran lo finalmente acontecido.
A pesar de mis intentos personales por presionar para que se llevara a cabo la redacción y el envío del escrito conjunto que se debía haber mandado días después de la comisión celebrada el pasado 4 de mayo, a pesar de mi regañina personal al Alcalde por no estar al tanto de lo que allí se acordó a fecha 12 de mayo cuando celebramos la junta de portavoces, a pesar de la urgencia de todo ello para evitar que la Consejería tomara medidas drásticas en la supresión de un línea en el municipio de Ceutí, tenemos que oir en unas declaraciones bastante desafortunadas del Sr. Alcalde de Ceutí que la oposición hacemos "demagogia política barata" y que por eso se ha formado tal revuelo entre el colectivo de afectados.
Dice la Real Academia de la Lengua sobre la acepción de la palabra "Demagogia"
Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadandos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Y yo le digo al Sr. Alcalde, escuchese a sí mismo y vea lo que ha mostrado en ese vídeo:
Degeneración de la democracia: la que usted ha hecho no teniendo en cuenta la voz de una Comisión permanente creada para adelantarse y dar respuesta a los problemas de la Educación en nuestro Pueblo.
Concesiones: las que usted concede a través de discriminación en cuanto al servicio que presta a todos los colegios de nuestro pueblo indistintamente de que sean públicos o privados (que ahí no está el debate). La misma ratio de 16 niños por aula que dio lugar a que otros colegios comenzaran su andadura, es argumento más que suficiente para ir a pelear con uñas y dientes a la Consejería lo que su comunidad educativa, su pueblo, le pedía a gritos.
Halagos a los sentimientos: "no se preocupen los padres afectados que le vamos a prestar servicio personalizado a cada uno de ellos" y el resto? porque los padres afectados somo todos los que tenemos escolarizados allí a nuestros hijos. La supresión de esa línea redundará en menos servivios para atenciones especiales, menos becas de comedor, menos prespuesto para juguetes, libros, pizarras electrónicas que, por cierto, este es el único colegio del pueblo que somos los padres los que las estamos comprando y que aún no cuenta con las mismas que otros coles tienen.
Sentimientos elementales: "que lleven cuidado los partidos políticos no vaya a ser que con esta postura que han adoptado hagan que la Consejería se replantee la situación de Ceutí y perdamos encima el colegio de Los Torraos" O lo que viene a ser lo mismo: Cuidado que viene el Lobo.
Sr. Alcalde, de verdad cree que la cultura del miedo aún funciona. Pues le diré una cosa, sí que funciona, pero en su contra únicamente.
Le diré una última cosa más: la gente no es tonta, en este colegio somos padres de todos los colores, rojos, azules, morados y naranjas y si algo ha conseguido usted hacer con ese video tan poco afortunado es ponernos a todos de acuerdo en la nefasta gestión que ha hecho y sigue haciendo con el tema. Si yo fuera usted, el lunes a las 8 de la mañana estaría en la puerta de la Consejería y más le vale que esta vez sí le escuchen porque tiene a todo un pueblo indignado que se le va a echar encima.
